¿Nos confirmas que este año que sólo suma un par de meses será uno de los más intensos y fructíferos de tu carrera profesional?

Pasará a la historia sin duda alguna por ser el más productivo hasta la fecha. Definitivamente, así será. Lanzo nada menos que 3 álbumes durante los primeros meses de 2017 y sinceramente lo digo, me siento bastante feliz y satisfecho por ello. Por fin he logrado el sonido que anhelaba desde siempre en mi estudio de grabación. Es ahora cuando por fin me da lo que quería, lo que necesitaba para sacar adelante material mucho más complejo e interesante. Además de esto, tengo en cartera un buen puñado de remezclas entregadas o encargadas, todas ellas irán saliendo en las próximas semanas… He de decir que suenan muy distintas a las que venía trabajando en los últimos años, aún con eso, os van a resultar entretenidas y de algún modo u otro seguiréis reconociendo mi sonido. No contento con todo eso, tengo también entre manos unos cuantos proyectos nuevos que empezaré con otra gente, otros artistas ¡ya veremos donde acaba todo eso!

¿Esa decisión de la lanzar tres álbumes escalonadamente en vez de uno solo del tirón?

Cuando comencé a idear y planificar la fisonomía de mi nuevo álbum, me di cuenta que estaba llevando a cabo hasta tres estilos muy distintos, todos ellos bastante bien diferenciados. En vez de apretujarlos todos en un solo LP, opté por lanzar toda esa música en tres episodios. Tal cual. Creo que disfrutar del sonido de cada uno por separado es muchísimo más gustoso. Cobra más sentido.

Se acerca el gran momento del primer lance: Sinister Mind ¿Nos adelantas algunos detalles o ingredientes con los que hayas trabajado?

La mayoría de la música está compuesta en escalas menores. Mientras trabajaba con ellas, iba alterando constantemente las notas. Incluso me atreví a desafinar ligeramente ciertos sonidos. Luego, los vocales que usé suenan realmente sobrecogedores y profundos por culpa de haberlos bajado de tono, también por el chorus usado con ellos. El conjunto ha quedado de lo más oscuro. También he abusado, queriendo, de reverberaciones largas, así ganaba en amplitud y espacio. En vez de optar por ir intercambiando melodías de una forma rápida y progresiva, me decanté más por los soniquetes lentorros y prolongados, de este modo puedes disfrutar mucho mejor de todos y cada uno de los sonidos según van evolucionando a lo largo de cada pista.

Estamos hablando de ‘oscuridad’, ‘trilogías’… y para colmo bicheo tu Facebook y me encuentro con La Estrella de la Muerte y un comentario tras ver en el cine TheRogue One…

Ah sí, es que verla me atemperó la sensación que me dejó el último capítulo en la gran pantalla de La Guerra de las Galaxias (Star Wars VII: The Force Awakens, 2015). Me dejó muy dolido. En mi opinión El Imperio contraataca (The Empire Strikes Back, 1980) era una pura maravilla por su frescura y al mismo tiempo oscuridad. No sé, algo así como una especie de Blade Runner. Con The Force Awakens sentí como si volvieran con toda aquella cosa de Jar Jar Binks. Muy triste. En esta última, Rogue One: Una historia de Star Wars, creo que atinaron mucho mejor y volvieron a dar con la fórmula ganadora.

Por cierto, y sin mencionar a Darth Vader: ¿cuáles serían tus villanos favoritos de ficción? Da lo mismo la época y condición…

Pienso que con los que más pavor sentí de verdad, fueron aquellos fruto del cine negro clásico. Esos sí que eran villanos con potencial. Me vengo a referir a lo que consiguieron generar tras las cámaras gente como Bela Lugosi (“Drácula”), Lon Chaney (“El Fantasma de la Ópera”, “Ríe payaso ríe”) o Max Schreck (“Nosferatu”). Todo entorno a aquella época y estos actores fue tan… escalofriante.

Aparquemos a villanos y galaxias a un lado y, con los pies en la tierra, más bien en tu estudio, ¿nos cuentas cuáles son tus principales aliados a la hora de componer? ¿Algún Juno-60 o un Korg Mono/Poly quizás?

Para mí no existe nada más cálido que cualquier cacharro, si es con personalidad propia, mejor. Esos que mencionas por ejemplo. Luego, si me meto de lleno con cajas de ritmo, mi pódium de preferidos lo conforman la 808, la 606 y por supuesto la 909. Si hablamos de amor puro, siento verdadera pasión por mi Roland MKS-70 y el Yamaha CS-80, donde por cierto nació toda la magia de Blade Runner.

¿Cuándo consideras que tú y uno de esos cacharros os habéis hecho buenos amigos? Y por esta regla de tres ¿pasado cuánto tiempo es el mejor momento para empezar a grabar porciones?

A veces, el mejor momento para grabar es justamente cuando comienzas a trastear y aprender cómo suena y se modula con cada sintetizador. Es precisamente entonces, en ese tonteo, cuando los “accidentes felices” suceden. Una vez que ya te familiarizas con un teclado, igual te cohíbes, dejas de toquetearlo todo y de usar ciertas funciones. Si me centro y hablo del pasado, recuerdo que necesitaba por norma como unas 6 horas antes de realmente amoldarme a él. Por esta serie de razones tan poderosas es por lo que opino es muy peligroso comprarte o hacerte con varios sintetizadores al mismo tiempo. Te desmadras con uno y con otro, sin verdaderamente sentarte a investigar las características y posibilidades de cada uno.

¿Nos recuerdas cuáles fueron tus primeros ‘amigos’ de teclas y knobs?

Cuando yo era mucho más joven quería ser un experto tanto con la caja de ritmos, como tocando un teclado. Fue entonces cuando mi madre me compró y trajo a casa un Casio MT-500, el cual todo hay que decirlo, me pareció una auténtica pasada. Con mi mano izquierda hacia los bajos, mientras con la derecha me recreaba haciendo bases en los cuatro pads hexagonales que traía el teclado. Los sonidos eran cutrecillos, lejos de ser considerados algo profesional, pero me daba igual. Me pasé muchos años tocando ese cacharro mientras grababa cosas en cinta de casete. Fue finalmente al caer en mis manos un Roland JX-3P cuando me di cuenta y tuve claro que mi futuro acababa de comenzar.

Para los que no son conocedores aún de tu “página de locura” el pasado 14 de febrero en Barcelona ¿Nos chivas un poco lo que sucedió?

Se trató nada más y nada menos que de interpretar en directo la banda sonora de una película muda de los años 20 (“A page of Madness” de Teinosuke Kinugasa). Mi idea fue siempre trabajar dentro de la versatilidad, concentrarme en lanzar efectos de sonido sobretodo. Para ello no me rodeé de un exceso de máquinas, con algo tipo un Roland SH-101 me bastó. Un sinte pequeño, resolutivo y manejable. Un día estaba viéndome un montón de películas de cine mudo y de repente me topé con esta cinta japonesa. Cuando la descubrí por primera vez me quedé atraído absolutamente por sus elementos visuales y por las emociones que transfería. Pienso que la banda sonora rollo jazz setentero que luego más tarde se le añadió, quitó más que añadió. Sobre todo ese estado anímico que te dejaba atónito, menguó y de qué forma. Yo siempre preferí para ella, y de hecho lo guardé en mi mente, algo mucho más oscuro, en sintonía con la historia. Eso que estaba guardado en mi cabeza, acaba de hacerse público. Espero de veras haber compartido esas emociones con todo el público presente.

Algo que desde luego te marcó profesionalmente fue entrar con muy buen pie en el sello M-nus de Richie Hawtin ¿nos deleitas con alguna anécdota o momento reseñable?

Oh madre mía, hay tantos y tantos recuerdos, la mayoría muy divertidos, de aquel periodo… Si lo comparo con ahora, todo era otro mundo, otra vida. Creo que el momento más chulo para mí fue cuando lancé mi primer disco con el sello. Rich comenzó a moverme y a llevarme de gira con él por todo el mundo. Era un sueño que todo mi material llegase a los oídos de tantísima gente. Me puse las pilas rápido, aprendí veloz a la vez que no paraba de conocer nuevos lugares y gente distinta. Tenía delante de mis narices las puertas abiertas a la inmensidad de todo un planeta. Me resultó muy excitante por aquel entonces.

Los giros que da la vida. Donde incluso nos cruzamos con algo tan doloroso como la muerte fortuita ¿Qué te vino a la cabeza cuando los tristísimos hechos ocurridos en el ‘Blue Parrot’ de Playa del Carmen justo al final de la pasada edición del BPM?

Básicamente dos cosas me vinieron a la cabeza. La primera fue que siempre hay un imbécil dispuesto a arruinar la vida de las personas que prefieren disfrutarla sin hacerle daño a nadie. En segundo lugar, que las instituciones locales y la policía reaccionarían drásticamente para intentan acabar con todo aquello clausurando esta cita anual, así no volvía a suceder. La vía rápida para ellos, y así hicieron. Por desgracia, los infortunios son y serán parte siempre de nuestras vidas. Ya no hablo solo a nivel personal, te das cuenta que es así cuantas más personas conoces. Muchos siniestros son complicados de verlos venir, eso sí, demasiadas veces vienen causados por algún idiota.

Siempre me gustó afirmar que «un club -no importa si grande o pequeño- debe ser un templo sagrado donde los verdaderos amantes de la música de baile deben ir en peregrinación por lo menos una vez en fin de semana» ¿qué te inspira la palabra club?

Para mí es sin duda uno de los pocos lugares donde puedes ir a escuchar lo que te hace más feliz, MÚSICA, y realmente uno de los contados sitios donde poder disfrutar de la vida al máximo. Lo contrario no tendría sentido.

¿Un deseo para lo que nos resta de 2017?

Espero que los grandes clubes y festivales empiecen a programar menos techno aburrido y le den cabida a un tipo de música electrónica más interesante. No paran de surgir nuevos artistas, muy brillantes todos, por aquí y por allá. Sin embargo seguimos presenciando como los ‘grandes DJs’ siguen copando los carteles para luego pinchar ritmos más que trillados y en general, música carente de alma. Está claro, debe ser lo más sencillo para ellos… pero eso no para de perjudicar a la escena.